La irrupción de las TICs (tecnologías de la información y de la comunicación) toca de lleno al campo de la enseñanza. El profesor ya no es el que más sabe del aula si hay algún aparato con conexión a internet. Problemas, pero sobre todo ventajas y oportunidades que se plantean a los docentes. La tarde de ayer en el Congreso Internacional Ciudadanía Digital dio para muchas reflexiones entorno a lo que el profesor Jordi Adell definió como «tecnologías emergentes y disruptivas, porque han llegado para romper las reglas del juego».
El director del Centro de Educación y Nuevas Tecnologías de la Universitat Jaume I de Castellón aseguró rotundo que «usar una pizarra digital en lugar de la de tiza no es adaptarse a los cambios». Adell apostó por aprovechar las herramientas emergentes para cambiar a una pedagogía que no sea «aburrida, antigua ni machacona». Juan Domingo Farinós, experto en E-learning, también apostaba por «intentar cambiar de modelo para mejorarlo», aunque echaba de menos mayor colaboración de los alumnos.

















